Cuando la persona tóxica eres tú

A continuación puedes leer la introducción de “Cuando la persona tóxica eres tú” de modo gratuito:

Introducción

Cuando sobrepensamos, nuestro mayor anhelo es dejar de hacerlo. Así que nos centramos en ese objetivo logrando todo lo contrario, ya que toda nuestra atención estará orientada hacia en el mismo fin: parar de pensar. Lograrlo es biológicamente imposible, así que el problema no está en hacerlo, si no en cómo se hace.

Si nos sentimos mal, es por focalizarnos en pensamientos, problemas o recuerdos negativos que queremos entender, solucionar u olvidar. Al no lograrlo, sentimos frustración, rabia, culpa o desesperación, y nos sentimos incapaces de salir del bucle.

Cuando esto ocurre, nos identificamos con nuestros pensamientos negativos, los integramos como parte de nuestra realidad. Nuestra voz crítica campa a sus anchas por sus nuevos dominios dictando sus leyes tóxicas sin que podamos hacer nada: «¡Para de pensar, por qué sigues pensando! Además, no encuentras respuestas. Si no quieres ¿el qué?, ¿por qué sigues?, ¿por qué lo haces? ¡Para de una vez, eres inútil y patético!»

Todo el mundo tiene esa voz, esos pensamientos saboteadores en mayor o menor grado. A veces puede ser extremadamente sutil e imperceptible. Hacernos conscientes de su presencia y no integrarla como parte de nuestro ser y perspectiva personal marcará la diferencia.

El objetivo de este libro es neutralizar a esa persona tóxica que se adueña de ti, sin que te des cuenta. Puede que el individuo sobre la faz de la tierra que más daño puede hacerte seas tú a ti mismo. La buena noticia es que ese individuo tiene que ver más con tus pensamientos, que con quien realmente eres.

Nuestra voz crítica, nuestros inadecuados hábitos de descanso, nuestra percepción de la realidad, las convicciones sobre aquello que es o no normal nos pueden convertir, con mucha facilidad, en individuos tóxicos hacia nosotros mismos. En la mayoría de las ocasiones, ocurre sin que seamos conscientes.

Puedes ser un individuo muy egoísta, o la persona más agradable, colaborativa y empática de este mundo. Puedes considerarte una persona normal sin tener en cuenta que solo es una noción subjetiva. Algo que depende en gran medida de tu perspectiva individual, de tu genética, del medio y de tu cultura. En realidad, no existe una definición universal de lo que es «normal». Lo que puede considerarse normal en un contexto, puede no serlo en otro.

Creer que ser «normal» o pretender serlo es lo correcto, te limita. Quizás, lo lógico y sensato para ti, sea ser una persona cauta, discreta y trabajadora. La realidad de tu normalidad puede tener mil caras, tantas como personas, religiones y convicciones culturales hay en el mundo. Gracias a esa realidad, sentimos seguridad y sensación de pertenencia al grupo por afinidad. Pero ocurre algo si dejamos que nuestra persona tóxica tome el control de la perspectiva personal: nos convertimos, involuntariamente y sin culpa alguna en lo que en este libro denominaremos autonáufrago.

Para continuar con la lectura, puedes adquirir el libro aquí.

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